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REF.C
COD.003/AGP/05
Arquitecturas Colaborativas/
Proyecto:
TRINCHERAS - FACULDAD DE BELLAS ARTES DE MÁLAGA
Ciudad:
Málaga/
Fecha:
2005
ESP/ENG/FRA/POR/ITA/DEU

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TRINCHERAS - FACULDAD DE BELLAS ARTES DE MÁLAGA

#1

Estudiantes que colaboraron durante el montaje: Epifanía Alarcón,Sonia Álvarez, Ana Belén Arrabal, Belén Barba, Carmen Bautista, Mateo Benítez, Beatriz Blázquez, Rafael Bravo, Ana Capablanco, Rocío Cassini, Carmen Castillo, José Chacón, Francisco Conde, Sandra Cobos, Emma Cortés, Mª José Cruz, Vicente Denis, José Mª Escalona, Daniel Escriba, Ana Fernández, Ana Lucía Ferrer, Almudena García, Azucena García, Francisca García, Rosa Mª García, Eva Gómez, Esperanza Gómez, Noemí González, Nereida González, Ana Belén González, Sergio González, Eva Hermoso, Pedro Hernández, Julie Horakova, Marina Jiménez, Ana Mª Jiménez, Ramón López, Azahar López, MªEugenia López, Mª Victoria Márquez, Olimpia Mostazo, Tamara Navarro, Cristina Navas, Paloma Pedrosa, Juan Pelegría, Cristina Peralta, Sara Pérez, Rocio Pérez, José Perez, Mercedes Pino, Iván Quintero, J. Miguel Ramírez, Marina Rengel, Gema Mª Román, Antonio Sánchez, Ignacio Mª Santos, Mónica Simón, Martín Soler, Ana Solís, Belén Soria, Mª Elena Suárez, José Tarodo, Rocío Texeira, Estefanía Tornay, Mª Dolores Villalba, Rocío Yuste, Cristina Zorita.

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UNIDAD DE EJECUCIÓN

 

Un arquitecto invitado por la nueva decana realiza una intervención en un edificio de aularios de la futura Facultad de Bellas Artes de Málaga, para evidenciar la vocación del programa docente de la nueva facultad, que incorpora una concepción del arte contemporáneo contaminada por otras disciplinas. Tras la primera visita, en la que se observa que los espacios preparados para la docencia se encuentran en el sótano del edificio situado en el campus de Teatinos, se plantea el desarrollo de nuevas capacidades espaciales y funcionales en la cubierta del mismo. Esta propuesta es acogida con entusiasmo por los alumnos, que participan en el proyecto de manera masiva y voluntaria, generándose una experiencia de autoconstrucción de dos aulas trincheras y 600 m2 de suelo acondicionado, y una experiencia de autogestión que responsabiliza a los estudiantes de dar a esos nuevos espacios los usos que estimen oportunos durante su estancia en la universidad. Incluye la renuncia del director de la Escuela de Arquitectura de Málaga -institución que inicia su andadura a la vez que Bellas Artes-, quien prohíbe a los alumnos de "su" escuela matriculados en esta nueva "asignatura" participar en esta experiencia que genera complicidades y convierte a un grupo de alumnos pasivos en protagonistas de una ciudadanía propositiva.

 

Sujeto > Arquitecto invitado por la universidad y alumnos inscritos

Colaboradores > #1, Carmen Osuna, Vicerrectorado de Infraestructuras de la Universidad de Málaga, amigos de Aula Abierta, Foro Barriadas, Tânia Magda Santos, Román Torre, Guillaume de Meigneux, Alejandro Bonasso, Gergo Kukucska, Gianluca Stasi y diversos bares

Materiales > Vigas celosía de madera y chapa de acero, vigas de OSB, sacos de yute, virutas de corcho de alcornoque, tela armada plastificada, tornillos autorroscantes de110 x 8 mm

Descripción > Dos aularios realizados con estructura de acero sobre base de hormigón, vigas de madera recubiertas de sacos de yute, y una tela plástica que los recubre para aislarlos de la lluvia

Superficie > Dos aularios que en total suman 225 m2 y el acondicionamiento de 600 m2 de la cubierta del edificio existente

 

 

 

ANTECEDENTES

Estudios contemporáneos

 

En 2005 se inauguraba la Facultad de Bellas Artes de Málaga. La nueva decana, anteriormente profesora en Granada, propuso al arquitecto, que estaba trabajado con los alumnos de esa facultad (ver SU 14 ), que preparase una intervención en la sede de Málaga con el objetivo de impulsar una programación docente que abordara los estudios universitarios de manera contemporánea.

 

 

 

ESTRATEGIA Y PROCESO

Trincheras ligeras

 

El arquitecto visitó los nuevos aularios que se estaban construyendo para los alumnos de Bellas Artes en el sótano del edificio Severo Ochoa, donde se imparten clases de otras carreras técnicas. Su propuesta de intervención consistió en montar dos espacios autoconstruidos por los alumnos aprovechando la cubierta del edificio. Las dos plantas se comunicarían a través de una escalera exterior y un elevador de obra, que darían continuidad al espacio reservado a los alumnos de Bellas Artes.

 

Al iniciar el curso 2005-2006, todavía no se había contratado a los profesores y no se podían empezar las clases como estaba previsto, lo que suponía un problema para los alumnos prematriculados. Para que no perdieran un semestre, el arquitecto propuso que la autoconstrucción se convirtiera en una asignatura práctica de libre configuración. Para que la universidad la aceptara, el arquitecto preparó un plan de viabilidad, un estudio gráfico de seguridad y montaje (ver anexo C) y un presupuesto detallado. La asignatura se tituló "Autoconstrucción de Espacios Múltiples"; contemplaba tanto el montaje de los módulos como la reflexión acerca del uso que se les daría, ya que para el arquitecto la autogestión era indisociable de la autoconstrucción. La propuesta fue aprobada por el Rectorado. El director de la Escuela de Arquitectura de Málaga —que se iba a inaugurar al mismo tiempo— también quiso participar en la iniciativa, pues consideró interesante establecer nexos de unión entre las dos enseñanzas. Algunos alumnos de la Facultad de Arquitectura se prematricularon, aunque a última hora se les prohibió participar en el curso, sin que quedaran claros los motivos. En cambio, durante el mismo semestre se los llevó a "visitar" unas obras, cosa que fue considerada muy innovadora por la prensa local, donde aparecieron los alumnos fotografiados con sus impecables cascos blancos.

 

Al ser la única asignatura disponible al iniciar el primer curso de Bellas Artes, se inscribieron la mayoría de prematriculados en la carrera, creándose un grupo de alumnos heterogéneo. Durante los cuatro primeros meses los alumnos trabajaron un día a la semana, divididos en un grupo de mañana y otro de tarde.

 

La instalación, formada por muros de vigas de madera recubiertos de sacos, tendría una apariencia exterior similar a la de las trincheras. Pero los sacos de yute no estarían rellenos de arena sino de corteza de alcornoque, un material ligero y abundante en Andalucía que da buenos resultados como aislante térmico. El yute es una fibra natural resistente al contacto con el sol y el agua, idónea para utilizar en exteriores. La cubierta de las trincheras sería una tela impermeable, colocada con la pendiente necesaria para evacuar el agua de la lluvia.

 

Al organizar la obra, el arquitecto optó por el trabajo en cadena, tanto para el transporte del material como para rellenar los sacos o montar las vigas, con el objectivo de ahorrar tiempo y simplificar las tareas. Pero sobre todo, escogió una técnica constructiva que requería trabajar en equipo para cohesionar a un grupo de primer curso. De esta manera, crearían la complicidad necesaria para poder discutir el uso que darían al nuevo espacio, siendo la autogestión del mismo una parte clave del proyecto.

 

Aunque el diseño era del arquitecto, los alumnos pudieron participar en la toma de algunas decisiones, lo que contribuyó a que sintieran la construcción como propia. Una vez terminado el curso de libre configuración, algunos alumnos siguieron trabajando durante fines de semana para acabar las obras, ayudados en la última fase por profesionales contratados para la ejecución de las cubiertas e instalaciones técnicas.

 

Un año mas tarde, para la presentación del curso 2006-2007, se inauguraron los dos nuevos espacios que acogieron la primera exposición de trabajos de los alumnos. Semanas antes, Trincharte, la asociación constituida por los alumnos para la autogestión, había presentado una carta a la rectora reclamando su legítimo derecho de uso de los espacios autoconstruidos.

 

 

 

EVALUACIÓN

Dar responsabilidad a los alumnos

 

La trinchera es una construcción que se caracteriza por tener muros de sacos de arena, lo más gruesos posibles, y contar con un espacio interior ínfimo. El contraste de esta imagen tan masiva con las Trincheras de Málaga, luminosas y ligeras, se hace explícito desde la entrada del edificio, donde una línea de sacos suspendida en el aire parece desafiar las leyes de la gravedad. La construcción es rica en significados, ya que no sólo juega con la aparente incongruencia constructiva, sino que recuerda también la temporalidad de este tipo de construcciones. Además, la inclusión del imaginario arquitectónico militar en un entorno universitario crea cierta tensión, al ser las Trincheras de Málaga un ejercicio de autogestión y no un edificio para la defensa de la institución que las alberga.

 

El arquitecto fue contratado por la universidad para dar un enfoque contemporáneo a la enseñanza universitaria, lo que se tradujo en la creación de un espacio "dinámico", es decir un espacio crítico en manos de los alumnos, que permitiría actividades paralelas complementarias al programa universitario clásico. Lo más importante de la experiencia no es la trinchera en sí, ni los usos concretos que pueda albergar, sino la posibilidad de formar a ciudadanos capaces de organizarse y pensar por sí mismos. Lo que dará sentido a este ejercicio colectivo de autoconstrucción es la asociación Trincharte y las agrupaciones que generen los estudiantes, que demuestran que pueden adquirir una responsabilidad desde el inicio de la actividad docente y en paralelo a ella.

 
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