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REF.C
COD.001/CTL/05
Arquitecturas Colaborativas/
Proyecto:
PRÓTESIS INSTITUCIONAL 2 (EACC)
Ciudad:
Castellón/
Fecha:
2005
ESP/ENG/FRA/POR/ITA/DEU

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PRÓTESIS INSTITUCIONAL 2 (EACC)

PRÓTESIS INSTITUCIONAL materializa y sirve de preámbulo a una reflexión más amplia que desde el Espai d'art contemporani de Castelló quiere hacerse sobre el museo, sus límites y también sobre sus nuevas capacidades para establecer vínculos con el entramado urbanístico, social y político: con la ciudad y sus paisajes asociados.

P.I. es una producción de Santiago Cirugeda en estrecha colaboración con el EACC, y que nace de una reflexión común en torno a los nuevos usos y disponibilidades de un centro de arte. El acceso a este nuevo conjunto arquitectónico es independiente del resto de las instalaciones del centro. Dichos espacios, bautizados con sorna el gordo y el flaco, aparecen recubiertos por una piel de casetones de plástico negro que habitualmente se utilizan como módulos de hormigonado, atravesados cada uno de ellos por cuatro varillas metálicas. La parte frontal de estas células habitables aparece acristalada en toda su superficie, lo cual las convierte en espacios públicos o semipúblicos dependiendo del uso y de la voluntad de sus ocupantes. La percepción óptica de la prótesis, como si de una estructura orgánica vibrante se tratara, viene dada por un principio de economía y desplazamiento respecto a los materiales que la conforman. Esta piel de volúmenes industriales y asaetados, de factura casi artesanal, puede leerse además como comentario irónico sobre el (ab)uso de lo high-tech en gran parte de la producción arquitectónica actual.

Aún tratándose de una intervención de carácter temporal, su construcción y puesta en escena se aproximan a la idea de arquitectura y, por tanto, convierte a su autor en arquitecto.A través de un vocabulario arquitectónico estridente con el contexto urbano que la rodea, esta intervención, que parasita la fachada más pública del edificio preexistente, constituye una verdadera declaración de intenciones sobre el papel y responsabilidades de la institución museística. Entendida la ciudad como marco definitivo de actuación -no sólo por sus capacidades como posible escenario en el cual intervenir sino sobre todo por constituirse como una red compleja de situaciones, de confluencias y desencuentros, de energía social en definitiva- esta prótesis o parásito construido representa no sólo una antesala de reunión y negociación sino también un espacio de resistencia.

 

Juan de Nieves .Director artístico del Espai d'art contemporani de Castelló

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UNIDAD DE EJECUCIÓN

 

Un arquitecto y/o artista con incipiente reconocimiento internacional actúa como autor de prestigio para la ampliación de un centro de arte contemporáneo, con extensión de sus capacidades espaciales y funcionales, de manera que su complicidad con los directores de la institución consolida la cesión de estos espacios institucionales para usos ajenos a los intereses del museo, tanto por su gestión como por sus contenidos. Incluye: perforaciones en el edificio existente (como puntos de conexión estructural), láminas de hormigón flotantes depositadas sobre estanque existente, estructura de acero injertada, viguetas de madera doble T y panel sándwich (tablero hidrófugo-poliestireno-OSB) para construcción del suelo, estructuras auxiliares de acero, carpinterías de aluminio, panel sándwich (acero-poliuretano-acero), lámina plastificada de PVC, tablero DM con partículas de cemento con casetones de PVC y varillas roscadas de acero para cerramientos exteriores que replantean la estética de lo feo. Cuenta además con la instalación de: aire acondicionado, luminarias, elementos contra incendios, cableado y todos los elementos necesarios para su adecuación, así como paneles de cartón yeso, policarbonato celular, vidrios y lámina sándwich (aluminio -polietileno- aluminio) para los acabados del mismo. Incluye asimismo a un italiano autoexiliado para la coordinación de tres equipos de operarios, maquinaria y material auxiliar de montaje para la ejecución de la Prótesis en siete semanas, una campaña mediática de prestigio y validación, y otra posterior de desprestigio y ridiculización. Excluye licencia de obra y proyecto visado en el Colegio de Arquitectos.

 

Sujeto > Artista con el título de arquitecto

Colaboradores > Lorenza Barboni y Juan de Nieves en la dirección del

Museo; Santiago Cantero Pascual, Francisco Cervera (escayolista),

Santiago Chacón Oliva, José Doménech Lerma, Agustín Expósito Valero,

Sr. Fortuño, Fernando Fernández (ayudante de herrero), Isabel Herrero Serral, Carlo Magoni, Miguel Ángel Mínguez Díaz, H. P. Piñero (electricista), Federico Rodrigo Corachán (herrero), Antonio Rodríguez Checa y, por supuesto, Gianluca Stasi

Materiales > Estructuras para estabilización de fachadas y casetones de plástico reciclado usados de manera poco habitual

Descripción > Prótesis Institucional en el Espai d'Art Contemporani Castelló (EACC)

Superficie > 143 m2 para los dos aularios, 181 m2 de de laminas de hormigón flotante, 264 m2 ,de espacio residual recuperado

 

 

 

ANTECEDENTES

Reapertura del museo

 

Antes de la reapertura del Espai d'Art Contemporani de Castelló, el equipo que acabaría dirigiendo el centro pidió a tres grupos de arquitectos que realizaran una reflexión teórica sobre el museo. De los tres equipos (Lacaton et Vassal, François Roche y Santiago Cirugeda) sólo uno respondió rápidamente con un proyecto concreto que incluía los planos de una instalación habitable en el museo, acompañados de plan ejecutivo y presupuesto.

 

La propuesta que se presentó bajo el nombre de "Prótesis Institucional" proponía la construcción de un aulario adosado al exterior del edificio, con rampas que colonizaban dos terrazas, antes inaccesibles, que juntas suman 264 m2. También proponía cubrir el estanque delantero que bordeaba el museo con láminas de hormigón, de manera que se ganaban 186 m2 para hacer una plaza pública delante del centro, debajo del aulario.

 

La reflexión se centraba en los usos que se podían añadir al centro de arte contemporáneo y reclamaba la necesidad de un espacio de reunión y de trabajo que pudiera ser usado sin restricciones. El artista proponía además una relectura del protagonismo que se da actualmente a la figura del arquitecto y a la forma espectacular del edificio, que a menudo priman sobre el programa cultural de la institución.

 

Al aprobarse la reapertura del museo, sus directores decidieron construir la instalación, ya que sentían una gran complicidad con una idea que creían completaba las infraestructuras y el programa del centro. Al mismo tiempo, se sumaban inevitablemente a la lógica de asociar un centro artístico al nombre de un arquitecto emergente.

 

 

 

ESTRATEGIA Y PROCESO

Un aulario en el museo

 

El aparcamiento subterráneo de la plaza del museo había sufrido filtraciones de agua, por lo que se estaba impermeabilizando el estanque del Espai cuando empezó el montaje de la instalación. Como el centro de arte llevaba unos meses cerrado y en obras, el inicio de los trabajos de ampliación pasó desapercibido.

 

El equipo de montadores del museo trabajó con profesionales contratados para esa obra, puesto que disponían tan sólo de ocho semanas, siendo la fecha de la inauguración inamovible. La rapidez del montaje y el bajo coste de la obra (alrededor de 600 € el metro cuadrado construido) contrastan con la política de inversiones habitual en la construcción o ampliación de nuevos centros de arte contemporáneo. A dos semanas de la finalización de los trabajos y antes de la apertura al público, la institución promotora y el arquitecto municipal pidieron que se tramitara la licencia urbanística y se visara el proyecto, a lo que el artista con título de arquitecto se negó, pues planteaba su trabajo como una instalación artística. Ante la diferencia de pareceres, los directores del Espai, como especialistas en la materia, avalaron la posición del artista. De esta manera, el arquitecto municipal, así como varios responsables políticos que estaban involucrados en la discusión, tuvieron que asumir que la Prótesis Institucional no se visara, aunque esto implicara admitir que para construir un espacio habitable no hacía falta un arquitecto.

 

El día de la inauguración, ni periodistas ni políticos fueron capaces de reconocer lo que veían, aún menos de definirlo. La alusión a la mediterraneidad del objeto -que por sus pinchos parecía un erizo de mar-, que se oyó en boca de un alto cargo político, contagió a todos los asistentes, como único recurso ante una construcción que no respondía a ninguna tipología formal y que no daba ninguna pista sobre su función.

 

Al poco de inaugurarse, aparecieron en la prensa local una serie de artículos contra la Prótesis Institucional, aludiendo a su elevado coste, o criticándola por indigna o fea. Pero esa fealdad precisamente era la que vinculaba irónicamente el Espai de Castelló con los últimos edificios museísticos de Europa y con la política de utilizar la arquitectura como reclamo, convirtiéndose en una burla de esta estrategia.

 

Las paredes exteriores de la Prótesis, recubiertas con un cerramiento de casetones de PVC atornillados al cerramiento estructural que evitan su exposición directa al sol, aportan una apariencia "interesante" de coste ínfimo. Esta textura interesante puede ser fotografiada y motivar largos discursos de políticos y periodistas sobre erizos de mar y casetones de plástico. Puede generar artículos de crítica arquitectónica, dispuestos a validar simples arquitecturas en virtud de la adopción del último material inventado o de la disposición formal de moda. Pero no es, en realidad, más que una tapadera espectacular que disimula el aspecto más importante del nuevo espacio: su función. La Prótesis esta pensada como un lugar de trabajo abierto a todos los colectivos que lo necesiten, un laboratorio ciudadano que puede funcionar independientemente del museo y sin control institucional.

 

 

 

EVALUACIÓN

Crítica de la fachada espectacular

 

El aulario de Castellón no es solamente una crítica a la carrera de los museos por construir edificios "singulares", sin contemplar su pertinencia o uso, sino que está pensado como la herramienta básica de un programa muy claro: la Prótesis crea un nuevo espacio de reunión y aprendizaje desligado del tiempo de trabajo remunerado, y que puede ser usado tanto por las asociaciones de la ciudad como por el propio museo. El Espai cumple con su función de centro de arte contemporáneo al incorporar a su órbita, gracias a la Prótesis, la formación, los talleres y el trabajo procesual, creando un espacio de permeabilidad con la ciudadanía. La Prótesis funciona actualmente como centro de trabajo de colectivos minoritarios, talleres educativos del museo y centro de reunión de artistas. Consigue así su objetivo de aportar un valor humano y social al museo en vez de centrarse en el patrimonio arquitectónico de la institución, ya que se trata de una construcción efímera sin valor dentro del mercado inmobiliario. Se rechaza de esta manera la utilización del icono arquitectónico para encubrir la revalorización de un barrio, como ha sucedido en otras ciudades españolas.

 

Adoptar el rol de artista en vez del de arquitecto sirve al autor para posicionarse ideológicamente frente a un proyecto. Al negarse a firmar el proyecto para el visado, define la Prótesis como espacio no-arquitectónico, trasladando su valor a la actividad que albergará.

 
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