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REF.A
COD.005/SVQ/02
Estrategias Subversivas de Ocupación Urbana/
Proyecto:
CASA ROMPECABEZAS
Ciudad:
Sevilla/
Fecha:
2002
ESP/ENG/FRA/POR/ITA/DEU

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CASA ROMPECABEZAS

LA ESTRATEGIA DEL ARMARIO

 

- Reciclaje de solares en desuso.
- Posibilidad de instrumental legal.
- Estructura versátil de ocupación.
- Localizaciones temporales anuales.
- Burla al patrimonio de cartón.
- Infiltraciones urbanas impermanentes.
- Agitación sistemática de la legislación.

 

A partir de la experiencia habitativa desarrollada en la casa-rompecabezas, situada durante un mes en la Plaza de la Mina en Cádiz, bajo en amparo del Colegio de Arquitectos de Cádiz, benefactor para la construcción de la misma, se desarrolla posteriormente, y de manera personal el siguiente proyecto de ocupación de solares con la estrategia del armario.

 

Un cambio de una actitud aparentemente institucionalizada a una posición al límite de la legalidad, una malversación intelectual, o vuelta a la tortilla, que se emancipa de lo que el planeamiento urbano propone como el patrimonio de cartón piedra, o lo que la ciudad antigua empieza a parecer, un parque temático habitable.

 

Utilizando el prototipo de casa-rompecabezas, en sus distintas configuraciones posibles, se irán ocupando distintos solares del casco antiguo, hasta un máximo de dos años por estancia, consiguiendo una forma nómada, dispersa e impermanente, de vivir una trama urbana que tiende a la momificación temporal.

 

Nada nos impide contratar de forma privada con el propietario del solar el uso de un suelo sobre el que aun conserva todos sus derechos, contrato que no estará sujeto al régimen especial de arrendamientos rústicos o urbanos, pero que finalizará automáticamente con la orden del Ayuntamiento acordando la demolición o desalojo para ejecutar proyectos de urbanización (art.136.2 RDL 1/1992, de 20 de junio). No es el caso de los solares seleccionados.

 

La Sección 3º del Capítulo 4º del Título tercero del PGOU de Sevilla regula el deber de Conservación Específica y Ocupación Temporal de Solares. La colocación de un módulo prefabricado podría ajustarse al supuesto del art. 3.40.1.c "esparcimientos con instalaciones provisionales de carácter desmontable", por el que pediríamos licencia de ocupación. Tendremos que respetar las condiciones descritas en los apartados 2 y 3 del art. 3.39, algo que no supondría problema alguno para el objetivo que nos hemos planteado. Señalar, que dicha autorización tendrá que ser aceptada por el propietario e inscribirse en el Registro de la Propiedad.

 

Pero, ¿qué ocurriría si colocamos este módulo sin ningún tipo de autorización por parte de la Gerencia?. ¿Estamos realmente ante el citado supuesto del 3.40.1.c? Los arts. 334 a 337 del Código Civil nos dicen lo que debemos considerar como bien mueble o inmueble. Al ser nuestro módulo un objeto susceptible de "transportar de un punto a otro sin menoscabo de la cosa inmueble a que estuviere unido" (art. 335 C.C.), no estando comprendido en lo que el artículo anterior del mismo texto legal determina puesto que no está unido al solar "de una manera fija sin que no pueda separarse de él sin quebrantamiento de la materia o deterioro del objeto" (art. 334.3 C.C) y, puesto que tampoco esta unido de modo permanente o con el propósito de que llegue a formar parte de la finca, entendemos que nos encontramos claramente ante un bien mueble.

 

Por todo ello, la colocación secuenciada en los distintos solares elegidos no se somete a restricción normativa alguna que nos obligue a solicitar autorización, ya que tampoco la utilidad que pretendemos es la de esparcimiento. La acción sería equiparable al almacenamiento de cualquier otro objeto mueble que respete las condiciones de conservación del solar, reguladas por la Sección 3º del Capítulo 4º del Titulo 3º del PGOU. Tampoco las normas de salubridad y seguridad serán un impedimento, como así lo demuestra el informe técnico de los materiales empleados.

 

Asesor jurídico: IGNACIO PRETEL RINCÓN.

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UNIDAD DE EJECUCIÓN

 

Un arquitecto sin promotor instala para-arquitectura ocupando un solar privado en la calle Barco nº 9, a fin de ejemplificar situaciones de ocupación temporal de solares en desuso, mediante contrato de arrendamiento con propietario, que permite la utilización garantizada de su terreno durante un tiempo mínimo de cuatro meses extensible a un máximo de un año, para la instalación de una casa-estudio desmontable. Un acuerdo para la acometida eléctrica cerrado con un particular, cercano al solar, y unas cápsulas sanitarias de funcionamiento químico portátiles, que funcionarían con la recogida de agua de lluvia a través de la cubierta, ayudarían a hacer más cómoda y habitable esta morada urbana. Incluye 200 m de cable eléctrico de sección nominal de 2,5 mm recubierto de manguera butílica, que recorría la calle Joaquín Costa, se desviaba por la calle Barco y llegaba al solar situado en el número 9 de la misma, finalizando en la caja de control y protección eléctrica que daba servicio a la casa-mueble, que se llenó de alegría gracias a Paula y amigos y fue presentada, de manera fraudulenta, por arquitectos colaboradores al Concurso Nacional de Arquitectura FAD.

 

Sujeto > Arquitecto sin promotor

Colaboradores > Propietario de un solar, Sebastián de Alba y su equipo, Paula

Materiales > Estructura de acero, recubrimientos de aluminio-polietileno, material de andamiaje, carpinterías de aluminio, armarios de chapa de acero galvanizada, vallado público reciclado

Descripción > Casa desmontable sin arraigos

Superficie > 1ª planta de 12 m2 y un puente de 1,8 m2, 2ª planta de 7,2 m2, solar de 25,2 m2

 

 

 

ANTECEDENTES

Exposición itinerante

 

Los responsables de exposiciones del Colegio de Arquitectos de Cádiz encargaron al joven arquitecto el montaje de una muestra de proyectos de vivienda en Andalucía. La idea consistía en presentar los planos y dibujos a modo de banderolas colgadas en los árboles, frente a la sede del Colegio. Por su parte, el arquitecto quería experimentar con un tipo de vivienda portátil y, desoyendo la propuesta inicial, diseñó un módulo expositivo pensando en su futuro reaprovechamiento. Una vez finalizada la exposición en la plaza de la Mina en Cádiz y su itinerancia por otras poblaciones gaditanas, el arquitecto recuperó las piezas para montarlas esta vez como Casa Rompecabezas, sin ningún tipo de ayuda institucional.

 

 

 

ESTRATEGIA Y PROCESO

Una casa desmontable

 

La Casa Rompecabezas es una vivienda desmontable y adaptable al terreno que fue diseñada para poder ser trasladada e instalada cómodamente en diferentes lugares. Su funcionamiento se basa en la idea de ocupar los solares en desuso de las ciudades, pudiéndose montar en uno hasta que los propietarios decidan hacer uso de él, momento en el que sus habitantes podrían desmontarla fácilmente para trasladarla sin problema a otro solar. Dado que se suponía que durante su vida útil la casa se instalaría en distintas ubicaciones, se planeó que sus piezas pudieran ser organizadas de diversos modos, de manera que pudiera adaptarse a las dimensiones variables de los solares y a las necesidades y caprichos de sus habitantes.

 

Esta estrategia se basaba en una argumentación legal elaborada por el abogado Ignacio Pretel. Según el Código Civil se podría considerar la Casa Rompecabezas como un bien mueble puesto que carece de cimentación y es susceptible de desmontarse, no de demolerse, y por tanto no quedaría sujeta a las leyes y ordenanzas aplicables a los bienes inmuebles. Aunque el arquitecto que la diseñó contempló la posibilidad de ocupar un solar sin permiso explícito de sus propietarios, prefirió pactar con ellos, ya que se trataba de evaluar tanto el montaje de la vivienda, como la argumentación legal que la haría viable.

 

Pese a la dificultad que supuso localizar a los propietarios de los solares y la poca receptividad inicial de muchos, que llegaron a pedir alquileres superiores al precio de un piso, finalmente se encontró una persona dispuesta a pactar. El propietario de un solar situado en la calle Barco nº 9 accedió a conceder el permiso para que se montara el módulo en su terreno a cambio de un alquiler de 150 € al mes, y firmó un contrato por un mínimo de un año, que acabo convirtiéndose en un año y medio. La Casa Rompecabezas se montó con ayuda de amigos y conocidos, subcontratando la corriente eléctrica para el módulo a un vecino, para lo que se instaló un cable de electricidad de 200 m desde la calle Joaquín Costa. El sistema sanitario se solucionó contratando una cápsula sanitaria portátil, pues por falta de presupuesto no se pudo montar ni la acometida de agua ni el recolector pluvial, previstos en el diseño inicial.

 

 

 

EVALUACIÓN

Pactar entre privados

 

El proyecto recoge gran parte de las investigaciones anteriores, concretándolas de una manera más fácilmente aceptable dentro del sistema, ya que se basa en un acuerdo entre dos privados. A pesar de no tratarse del contrato ideal, en el que el propietario cedería el uso del terreno en vez de alquilarlo, funciona como prueba piloto, creando un precedente que puede ayudar a convencer a otros ciudadanos de la viabilidad de la estrategia. En contraste con situaciones anteriores que disponen de una argumentación legal más arriesgada, a la que nadie se atrevió a dar continuidad, ésta parece más fácilmente asumible por la ciudadanía.

 

Constructivamente, las piezas se montaron de forma distinta en Cádiz y Sevilla, demostrando la versatilidad y capacidad de adaptación de la estructura. Aunque la Casa Rompecabezas no fue habitada permanentemente, acogió a transeúntes ocasionales y a visitantes de la ciudad que confirmaron su habitabilidad. La casa se convirtió también en el lugar de reunión y de fiestas de buena parte de vecinos y amigos y hasta fue el local de ensayo del grupo de música Jaque. Esta multiplicidad de usos demostró que para la ciudad es más interesante tener un centro de reunión social y lúdico que tener un solar vacío.

 
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