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REF.A
COD.001/SVQ/97
Estrategias Subversivas de Ocupación Urbana/
Proyecto:
KUVAS S.C.
Ciudad:
Sevilla/
Fecha:
1997
ESP/ENG/FRA/POR/ITA/DEU

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KUVAS S.C.

RECUPERAR LA CALLE

Cubas. Contenedores.

 

Cómo:

 

1.

Solicitar en la Gerencia de Urbanismo de vuestra ciudad una licencia para la instalación de una cuba en el lugar deseado. Dicha solicitud irá acompañada de un croquis detallado (aceras, viario, lugar de ubicación, etc...), así como de las  5.688 pesetas / 35 euros que supone el importe de la tasa.

La garantía de la concesión de la licencia viene dada por la justificación simultánea de una supuesta reforma interior de cualquier local o vivienda, que se efectúa rellenando una solicitud de obra menor ( no necesita proyecto técnico) y que conlleva su tasa correspondiente (3000 ptas / 18 euros aprox.)

 

2.

Una vez que es concedida la licencia de ocupación, un mes después, procedemos a la colocación inmediata de la cuba. Esta cuba es preferible que sea autoconstruida, pues evitará posibles malentendidos con la empresa a contratar.

 

3.

Se puede optar por solicitar gratuitamente la KUVA S.C. 670-794409, que se cederá bajo convenio amistoso a las personas o grupos de personas que quieran crear reservas de suelo urbano.

 

4.

Las funciones y usos que se pueden generar con dichas reservas urbanas están abiertos a la imaginación del ciudadano, pudiéndose llenar de elementos que sugieran o definan ciertas intenciones funcionales o intelectuales: lugar de recreo para niños, foco informativo, sala de lectura, lugar de exposiciones, tablao flamenco, maceta gigante, etc...

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UNIDAD DE EJECUCIÓN

 

Un ciudadano revisa, reinterpreta y reutiliza la ordenanza urbanística de ocupación de vía pública por contenedores, del Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla, para crear una Reserva Urbana de Suelo Público utilizando los contenedores de escombros como base física para la instalación de equipamientos temporales, susceptibles de ser autogestionados por los ciudadanos sin control de las instituciones, haciendo efectivo de este modo su derecho a participar en el desarrollo de la ciudad. Incluye colección de contenedores de perfiles y chapas de acero, pintados con colores llamativos y debidamente identificados, tal y como establece la ordenanza, para colocar en ellos, en vez de escombros, el equipamiento elegido por la ciudadanía, por ejemplo: suelo de madera para la construcción de tablao flamenco, bancos y mesas de acero y madera para zona de lectura y juegos de mesa, diversas especies de árboles y plantas para reserva ajardinada, film plastificado de EPDM con agua y trampolín para piscina, o balancines infantiles para zona de juego.

 

Sujeto > Ciudadano

Colaboradores > Amigos, vecinos y técnicos del Centro Andaluz de Teatro, en especial Domi

Materiales > Licencia de ocupación, perfiles y chapas de acero, tablero de madera, pintura

Descripción > Contenedores con mobiliario de uso público

Superficie > De 4 a 12 m2, según modelo de cuba

 

 

 

ANTECEDENTES

Falta de parques infantiles

 

El casco histórico de Sevilla, uno de los más grandes de Europa, contaba con un único parque infantil, a pesar de que algunos ciudadanos y asociaciones llevaban reclamando que se proyectaran más desde finales de la década de los setenta. Los responsables del Ayuntamiento habían desoído siempre estas demandas, llegando a utilizar como excusa el argumento absurdo de que esos equipamientos de ocio, demasiado "modernos", no eran compatibles con el patrimonio histórico del centro, razonamiento que se podría aplicar igualmente a los coches, que ocupan como zona de aparcamiento la mayoría de las plazas del centro urbano.

 

Un ciudadano, harto de la imposibilidad de influir en la gestión del espacio público, ideó una estrategia de replanteamiento legal con la que cualquier vecino podría construir una zona de juegos sin necesidad del permiso explícito del Ayuntamiento. Este método permitiría a los propios vecinos regular el uso temporal de los espacios públicos, pudiéndolos transformar según sus necesidades mediante la instalación de los equipamientos más adecuados a cada circunstancia.

 

 

 

ESTRATEGIA Y PROCESO

Ocupación de la vía pública

 

La estrategia consistió en solicitar al Ayuntamiento una licencia de ocupación de la vía pública para instalar un contenedor, que supuestamente serviría para retirar los escombros de una obra menor realizada en una casa vecina. Sin embargo, una vez otorgado el permiso, el contenedor sirvió como soporte para un columpio, que fue la primera zona de juegos autogestionada.

 

Al cabo de pocos días, un vecino sorprendido denunció la extraña aparición del contenedor con columpio.

La policía llamó al teléfono inscrito en el contenedor y el ciudadano responsable de su instalación tuvo que comparecer en comisaría para presentar los documentos y licencias pertinentes. La Gerencia Municipal de Urbanismo desestimó la denuncia, ya que el ciudadano había cumplido con todos los requisitos establecidos en la normativa municipal: el contenedor era de colores llamativos, su instalación no entorpecía la circulación por la vía pública, y en él se identificaba de forma clara a su propietario. Además, los técnicos de la Gerencia no encontraron argumentos legales que impidiesen la utilización del contenedor con una función distinta a la de recogida de materiales de construcción.

 

Durante el verano de 1997, el contenedor se instaló en dos localizaciones distintas y durante más de cuatro meses se experimentó con diferentes posibilidades de equipamiento. Se usó como espacio de juegos, en una versión con columpio vaivén, como tablao flamenco, colocando un suelo de madera, versiones que gozaron de gran afluencia de público infantil y adulto. Un grupo de niños le dio una salida comercial, cobrando a los vecinos por asistir a una representación teatral escenificada en su interior, y aportando así ideas espontáneas difícilmente predecibles.

 

En otras versiones se usó como un espacio para la reflexión y activación ciudadanas, con diferentes configuraciones: una ruleta con términos urbanísticos que incitaba a pensar el espacio público, una silueta de una casa que insinuaba la posibilidad de instalar una vivienda temporal en el contenedor, y finalmente una versión con paneles informativos que enseñaban cómo instalar una cuba y sugerían otras posibilidades de uso del contenedor, como instalar una piscina, crear una zona verde, o una versión con bancos y mesas-tablero para juegos o espacio de reunión.

 

A pesar de la información que se facilitó a los vecinos y del éxito de la prueba piloto, nadie quiso repetir la experiencia, ni siquiera contando con la cesión gratuita del contenedor.

 

 

 

EVALUACIÓN

Construir ciudadanía

 

La cantidad de niños y adultos que disfrutaron de los equipamientos-cuba durante el verano fue motivo suficiente para valorar positivamente el proyecto, que sirvió como experimento para la reutilización de la normativa vigente, ampliando sus posibles aplicaciones. Sin embargo, el segundo objetivo de la propuesta, y tal vez el principal, despertar la conciencia cívica, no funcionó, ya que nadie estaba dispuesto a instalar una cuba por su cuenta. El vecino se dio cuenta de que aquella estrategia no era asumible por gran parte de la población, ya fuera por miedo a subvertir normas, pereza por embarcarse en un proceso complejo o simplemente por incredulidad e incapacidad cultural, ya que en la actualidad los ciudadanos no están habituados a participar activamente en la construcción de su entorno. Sería necesario idear nuevas estrategias para motivarlos a tomar iniciativas independientemente de la Administración.

 

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Ver también > REF.G COD.002

 

 

 
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